HISTORIAS DE FIERROS VIEJOS


El ansiado Bambi
Por Juanfer Torrens

Soy de Pergamino y hace unos años (promediando el 2002) me perdí la oportunidad de comprar dos "ratones" Bambi que vendían cerca de Rafaela, pedían muy poca plata por ambos, eran una ganga. Llegue al pueblo acompañado por mi compinche de ese entonces Fer Pasi, y cuando vi los autos, ambos totalmente desarmados, cubiertos de verdín y semi-enterrados pero muy enteros, casi salí corriendo del susto. Eran mis primeros tiempos como "cachivachero" (perdón Huey, iba a poner un copyright tuyo pero me lo censuraron) y todavía no había formado el famoso "ojo de restaurador" (básicamente, cuando TODO te parece restaurable...). Luego de "maquinar" unos días, me di cuenta que era una oportunidad, pero llamé y ya se habían vendido, lo que me dio mucha bronca y a la vez me enseñó que en el mundo de los vehículos antiguos las oportunidades hay que aprovecharlas cuando se dan, sin darle oportunidad al "Super Yo" de que nos amedrente el impulso.

Pero tuve mi revancha en el 2006, encontré en la revista Segundamano (a la que venía consultando desde hacía un tiempo, esperando encontrar alguna oportunidad) que vendían un Bambi en Ezeiza, llamé (esperando que me pidieran una barbaridad) y el pibe me dijo "vení a verlo y en base a eso me ofertas". La verdad no tenía un mango pero fui igual, alimentado por la esperanza de que se dé el imposible, la cuestión es que llego al lugar después de recorrer los 260 kms que separan mi Pergamino querido de esa localidad bonaerense junto a Barby, mi fiel compañera, lo veo (estaba medio desarmado pero recontra completo) y le oferté (con gran ayuda de mi amigo Huey), no lo que para mi valía el auto, sino lo que tenía, esperando que el pibe me sacara a patadas. El dueño del coche, para mi sorpresa, me pidió unos días para pensarlo (no saben lo que fue esa semana, hubo noches que me costaba dormir, de la ansiedad estuve a punto de llamarlo antes de la fecha estipulada, y en los momentos antes de llamarlo casi muero de un sincope), pero la cuestión es que todos mis miedos no se cumplieron y cuando lo llame el pibe terminó aceptando mi oferta. Apenas pude, agarre el auto y salí para Ezeiza: un sábado a las 5 de la mañana con una tormenta impresionante, en que por momentos no se veía la ruta, pero estaba tan entusiasmado y feliz que no me importaba nada. Llegué luego de hacer los 260 kms (previo pasar a buscar a mi amigo Huey que vive en Capital), lo cargamos en el trailer bajo la lluvia y emprendimos el regreso a Pergamino, en el trayecto no importó que nos estábamos perdiendo el partido de la Copa Mundial contra Méjico: el Bambi iba atrás nuestro y eso solo me mantenía en un estado de ensoñamiento, casi apartado de todo espacio y tiempo. Fue el final de una historia feliz, que tendrá el segundo capítulo (tercero, si consideramos primer capitulo cuando casi me compre los del pueblito cerca a Rafaela) cuando lo comience a restaurar...

Así estaba el Bambi cuando lo fuimos a ver Con Cristian (vendedor), Huey, y el auto recién cargado en el trailer

Ya cargado en el trailer, antes de emprender el viaje de regreso a Pergamino

Antes de entrarlo al galpón Entrándolo al galpón Acomodado en el galpón, en la dulce espera para ser restaurado

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Mi querido 600
Por Darío (desde Mar del Plata)
roamvemdp@yahoo.com.ar

Al igual que ustedes, soy uno más de los que cree que los autos antiguos que están tirados en alguna parte, tienen una historia que contar a quien quiera rescatarlos.
Soy propietario de un fiat 600 modelo 1970, que fue desarmado hasta el último tornillo en el año 1995 y vuelto a rearmar ese mismo año. Lo tengo desde esa época y solo en  el año 2005, cambié los zócalos y reparé partes de los guardabarros que habían empezado a picarse. "nuestro clima costero es fatal", y hace un par de meses cambié cadena de distribución que ya hacía mucho ruido e hice frentear la tapa de cilindros original.
Lo poco común de lo que cuento es que este auto, transporta a alguien de nuestra familia, casi todos los días. Duerme a la intemperie, su batería ya tiene 6 años, no tiene un cuidado muy especial y no falla nunca. Su restauración fue muy buena aunque  este año lo pintaré de nuevo.
Lo que acabo de contar solo es a cuento de que creo firmemente que los autos antiguos dan más satisfacciones que los nuevos...

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